En las afueras de Tokio hay una nueva fábrica que se encuentra produciendo automóviles norteamericanos de último modelo. La compañía Kaiser-Frazer envía a Tokio partes construidas en los Estados Unidos; allí, estas partes son armadas entre sí por obreros japoneses, a fin de reducir el costo que representan los autos en el Oriente. La fábrica japonesa produce un total de 400 vehículos por año.
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