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Noticias de Detroit Por Art Railton Mayo 1960¿HASTA QUE EXTREMO se pueden llevar las cosas? En esto estriba el problema de la industria automovilística. Hace algunos años, la preocupación era disminuir el número de modelos y ahora la tendencia es aumentarlos.

       Emergen, en Detroit, nuevos modelos como hongos en días lluviosos. El Comet ha salido con una línea completa, incluyendo dos camionetas rurales. El Falcon ofrece dos modelos de este tipo. El Lark ha añadido una camioneta de cuatro puertas, y un convertible. El American, que ya sacó un sedán de cuatro puertas, presenta ahora una nueva línea Custom con motor de seis cilindros y válvulas a la cabeza. El Corvair introduce un cupé de dos puertas y está pulsando la opinión del público con respecto a su cupé Monza GT.

       El próximo año, saldrán los modelos compactos del Buick, del Oldsmobile y del Pontiac (todos tendrán el mismo motor pequeño V8), el de la Dodge, que es un Valiant alargado, y la camioneta de la Corvair, que tendrá cierta apariencia de ómnibus.

       ¿Cuáles son los límites de todo esto?

       Por el momento, existe una revolución de porcentajes. El 27 por ciento de las ventas de la división Ford corresponde a los Falcon, y cuando salgan las camionetas rurales de esa marca, el porcentaje subirá mucho más. (Por ejemplo, el 40 por ciento de las ventas del Rambler American corresponde a las camionetas). Puede predecirse que pronto las ventas del Falcon igualarán a las del Ford grande. Y los Valiant ya representan el 40 por ciento de la producción de la Plymouth.

       Los autos pequeños norteamericanos están trastornando la industria, y lo curioso es que no hay indicios de que van a reducir las ventas de los coches europeos, ni siquiera las de los modelos grandes. Se diría que el auge de los "compactos" les ha conferido la respetabilidad que necesitaban. Ya no es extravagante que una persona seria decida adquirir un auto pequeño. Todo lo contrario, es lo que está en boga, además de ser sensato.

       Se dice que el Rambler American de 1961 es el auto de mejor estilo que ha producido la American Motors. Los que lo han visto se hallan sorprendidos. Ya no es de líneas abultadas. Tendrá un techo plano ultramoderno, puertas delgadas, lados rectos. Conserva el mismo piso e iguales dimensiones.

       Utilizará el motor seis, con válvulas a la cabeza, que ahora es optativo. Este eficiente motor (con la misma cilindrada que el antiguo seis con cabeza plana) ha aumentado tanto su potencia que se va a emplear una relación de 2,87 a 1 en el eje trasero, lo cual reduce el consumo de gasolina. Es la misma relación de engranajes usada en el Ambassador V8, de modo que la fábrica no necesita nuevo equipo de producción.

       Parece, sin embargo, que tiene el mismo peso. Continuará siendo el más pesado de todos los pequeños. Tal vez esto constituya una ventaja, pues parece que a muchos les gusta percibir el peso al manejar, debido a que les han hecho creer que esto es señal de buena calidad. Las puertas pesadas parecen mejores, más seguras y caras. Se supone que un auto pesado es más cómodo, más estable y que brinda mayor protección. Aunque no es verdad, el público lo cree.

       El 1961 será un año en que la General Motors se preocupará, más que nada, del estilo. En 1962, el factor de mayor interés será la ingeniería. Como se ve, los gastos se alternan a fin de mantener las ventas y satisfacer a los vendedores.

       La GM tiene un problema con su característico techo plano. Todos los autos, desde el Cadillac al Corvair lo llevan. Es en tal grado un distintivo que identifica los productos de esta compañía, que el público no ve otra cosa. A ello se debe que no sea fácil saber si se trata de un Oldsmobile, de un Chevrolet, o de un Corvair; pero la GM lo va a remediar. El año que viene los techos tendrán variaciones. El del Cadillac presentará líneas depuradas como las del Eldorado Brougham de este año. El Oldsmobile y el Buick ostentarán sus estilos respectivos.

       La Ford también confronta un problema similar. Desde el Thunderbird hasta el Comet, tienen el techo del mismo estilo (hasta existe el plan de rejuvenecer al Lincoln poniéndole ese techo) pero hay indicios de que van a diferenciarlos.

       Hay la intención de acortar las aletas del Plymouth. En cuanto a la teoría de que las aletas mejoran la estabilidad, ya saldrán con algún substituto al que le atribuyan la virtud de producir equilibrio, y el público se convencerá. La industria ha aprendido mucho en los años que lleva.

       No es justo lo que le pasa al Buick. Después de efectuar la prueba más formidable de la historia, se le exige que no haga comentarios. Se trata de un convenio. Nadie debe mencionar velocidad. (Es posible, sin embargo, que la noticia ya se haya difundido, y usted la sepa.)

       Un Buick 1960 recorrió la increíble distancia de 16.000 kilómetros en menos de 5000 minutos, o sea a razón de más de 200 k.p.h. durante casi 3 1/2 días. ¡Eso es correr!

       La prueba se realizó en Daytona. Hubo que repetirla. El primer Buick abandonó la pista cuando una obstrucción en la línea de la gasolina debilitó la mezcla de combustible y se quemaron las válvulas. Se utilizaron nueve juegos de neumáticos. El reaprovisionamiento se efectuó a 195 k.p.h. Sólo se invirtieron 29 minutos en las paradas. La única pieza que se dañó fué la polea del ventilador.

       Es, en realidad, una prueba extraordinaria, pero la Buick no debe mencionarla. Ya veremos hasta cuando se respeta el convenio.
 
AUTOLITE - Mayo 1960
 

Fuente: Revista Mecánica Popular - Volumen 26 - Mayo 1960 - Número 5


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Idea original de Mi Mecánica Popular por: Ricardo Cabrera Oettinghaus