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Filatelia - Café - por Ignacio A. Ortiz Bello
Filatelia - Café - por Ignacio A. Ortiz Bello
El café y los sellos siempre han hecho una buena liga. Las primeras tertulias o reuniones filatélicas parece que se iniciaron en los cafés londinenses y franceses, tradición que aún perdura en muchas naciones. Recordamos que a principios de los años sesenta, las más importantes transacciones filatélicas de Madrid las realizaban en un café situado en una de las entradas a la Plaza Mayor, mientras se degustaba un sabroso y aromático café.

El tema, incluyendo en el mismo los sellos de todos los países productores, escenas en que se muestra la degustación y los que muestran la fachada de un famoso café, puede ser bastante extenso e interesante. Si, por el contrario, queremos ceñirnos sólo a sellos en los que aparece el cafeto o los granos de café, notaremos que no son tantos los sellos dedicados a tan importante producto, y que Brasil, Colombia, México, El Salvador y Guatemala -que producen casi todo el café que se consume en el mundo- no han sido tan pródigos en reconocer filatélicamente al "grano de oro".

Las primeras noticias que se tienen del café señalan que se encontró en estado silvestre en Etiopía (Abisinia). Su cultivo, sin embargo, así como su empleo como bebida, se cree que tuvo su origen en Arabia. Según la leyenda, el café fue descubierto por un pastor árabe en el siglo VI. El pastor advirtió que sus cabras se volvieron sorprendentemente vivarachas y juguetonas tras ingerir los frutos de cierto arbusto. Al probar por sí mismo tales frutos, experimentó una agradable sensación. Pronto se extendió la historia del pastor y se encontró que, secando los frutos e hirviéndolos, se podía obtener un delicioso refresco. Los árabes llamaron "kahwah" a esta bebida.

Existen dos variedades principales de café crudo, conocidas por los nombres de Brasil y Suave. La mitad aproximadamente del café que se consume en el mundo proviene del Brasil, y pertenece a la primera calidad; la otra mitad pertenece a la calidad "Mild" o Suave, y procede del resto de los países cultivadores de cafeto. Como clases particulares más famosas citaremos las de Río y Santos, de Brasil; Medellín y Maracalbo, de Venezuela; Bogotá, de Colombia; Sumatra y Java, de Indonesia; y Moca, de Arabia.

Se ha comprobado que el cafeto se cultivaba en Arabia mucho antes del siglo XIV y que el café se elaboraba ya entonces. El empleo del café se extendió de Arabia a Egipto, Siria y Turquía. Hacia el año 1600, los venecianos introdujeron esta bebida en Europa, y pronto aparecieron cafeterías por todo el continente. En 1652 la costumbre de beber café se extendió a Londres, y más tarde, a principios del siglo XVIII, ya había cafeterías en muchas ciudades americanas.

Como los sellos son el mejor vehículo para llevar un mensaje de propaganda hasta los más remotos lugares del mundo, creemos que nuestros países productores del "mejor café del mundo" deben emitir series de sellos en las cuales se muestre la historia local del cultivo del cafeto. Su recogida, el secado, tueste, elaboración, degustación y, por qué no, los primeros cafés que existieron en sus capitales. Estamos seguros de que los coleccionistas de esta temática tan nuestra se regocijarán al ver enriquecer sus colecciones y darán la bienvenida a estos sellos, al igual que lo hicieran con la serie de sellos y sobres emitidos por Guatemala en 1984 promocionando su industria cafetalera.

Fuente: Revista Mecánica Popular - Volumen 40 - Abril 1987 - Número 4



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Idea original de Mi Mecánica Popular por: Ricardo Cabrera Oettinghaus